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viernes, 18 de diciembre de 2009

UNA HISTORIA, UNA VIDA EN EL RETRATO


foto por kakefoto. algunos derechos reservados. flickr.com

A través de la historia, el retrato ha sido un elemento del arte pictórico, de la escultura y en nuestros días de la fotografía que sigue sorprendiéndonos y cumpliendo numerosas tareas y funciones que muchas veces pasamos desapercibidas o que con el transcurso de la historia se van perdiendo, se van tornando en funciones de lo comercial, se van tornando en elementos del mercadeo.

foto por ronai rocha. algunos derechos reservados. flickr.com

Los retratos no solamente acuden a la descripción lo más cercana posible de un rostro sino que se adentran en lo invisible del sujeto retratado y se mezclan con la visión del artista; en esta medida el retrato se convierte en un espejo, uno muy especial que refleja el alma, la historia, el entorno y todo esto a través de lo físico.

foto por bruno c. algunos derechos reservados.flickr.com

Es en este punto donde el artista cumple un papel fundamental pues no se debe ceñir a pintar, esculpir o fotografiar una persona sin más; debe lograr reflejar cómo percibe a esta persona, debe lograr reflejar lo que la persona quiere que sea visto y también debe agregar una hitoria en ese rostro, una serie de experiencias que marcan sin excepción las expresiones, los ojos, la piel, los colores y las texturas.

Es por esta razón que no hay retrato más sincero que un autoretrato, es en esta labor en donde el artista es el mismo retratado, el retrato se vuelve un espejo de la propia visión, de los propios sueños, de la propia apreciación. En estos retratos la persona siempre es serie, se reflejan varios logros, varios sentimientos y se trata de reflejar toda una vida en una cara.
Los retratos cobran una importancia preponderante pues son símbolos de poder, son reflejo de la historia, del tiempo, de las circunstancias y costumbres, así como también cumplen un papel social al ser instrumento de lucha de clases, al ser un símbolo de inconformismo y de protesta.

Ésta última función la podemos ver cuando surgen movimientos artísticos en donde se retratan con gran renuencia personas pertenecientes a las minorías raciales, culturales, económicas. En estos retratos, añadiendo todo lo anteriormente expuesto, encontramos historias de sufrimiento, sometimiento, una vida que toma lugar en un momento de la historia donde lo imperante es la desigualdad. Más allá de estos aspectos también reflejan elementos mucho más íntimos, sensualidades ocultas, la belleza expuesta desde personas aisladas y condenadas al olvido.

El retrato hoy en nuestros días ha perdido fuerza, sobre todo por la sobreexposición que tenemos a ellos; en las paradas de buses, en las vallas, en las revistas, en la televisión, por doquier encontramos retratos que aislándose del valor que dicha forma tiene, se limitan a lograr rostros que fundamentalmente cumplan la función de complacernos, entre más ajustado a los estándares estéticos de la sociedad, mejor, pues es de esta forma que nos impulsará a comprar el producto que se esté publicitando. Estos nuevos retratos niegan las circunstancias, las experiencias y las expresiones o estados de ánimo; se dedican a sonreir y a ser retocadas para borrar cualquier "imperfección": todo lo necesario para que la máscara se mantenga intacta.

El llamado es entocnes, a rescatar los retratos de nuestra sociedad, nuestros rostros y los de las personas que nos rodean, todos éstos nos dicen algo, nos aclaman con desesperación, esperando una mirada más profunda, más sensible, una mirada que lea el alma.




foto 4 por solofontes
5 por maximolopez (netsella)
6 titoalfredo
7 daniel zanini h.
algunos derechos reservados flickr.com




miércoles, 8 de julio de 2009

PINTURA CONTEMPORÁNEA




Precursores e Inicio de lo Contemporáneo

Desde la fluidez del impresionismo, pasando por la pasión de las pinceladas del expresionismo, la perfección de sistemas cromáticos, divisionismo, puntillismo, diversos estilos y características, son sólo algunos de los elementos que podemos destacar de los más importantes iniciadores de lo que hoy denominamos contemporáneo, son sólo algunos aspectos que podemos tratar de los precursores de las tendencias actuales, de los movimientos creados y caminos que todos nosotros hoy en día cursamos.
La pintura contemporánea es difícilmente abarcable y concebible sin mencionar algunos artistas de la segunda mitad del siglo XIX: Cézanne, Seurat, Van Gogh, Gauguin, Munch, Klimt, Ensor y hasta cierto punto, Monet, Rousseau, Dégas y Redon.
Cézanne busca darle vida a las obras de museo, hace un amplio y minucioso estudio de los tonos y substituye el modelado por geometrismos que brindan mucho volumen así como perfectos degradados y estudios de color, lo cual le brinda una excepcional perfección a sus obras que retoman a Poussin y lo rehacen al natural, busca dejar atrás la fluidez del impresionismo y lo momentáneo de este estilo y somete el arte a la inteligencia creadora.
Al igual que Cézanne, Van Gogh se aleja del movimiento y temporalidad del impresionismo, busca una mayor estabilidad en sus pinturas, pero a diferencia del equilibrio museal de Cézanne, Van Gogh transmite a cada una de sus obras una gran pasión y busca expresar en todas ellas sus sentimientos, angustia, dolor, entusiasmo, pasión; éstos son gritos de cada pincelada componente de las obras de este holandés. Van Gogh fuerza los colores a su extremo, y con líneas negras rodeando sus figuras radiantes de color logra una furia del color característica. En una carta a su hermano Theo, le escribe: “He tratado de expresar a través del rojo y el verde las terribles pasiones humanas”. Van Gogh deforma sus figuras, los rostros, pero sin la agresividad tan notoria de otros artistas como Lautrec; la obra entera de Van Gogh respira amor y fraternidad. Sus personajes como el cartero, el soldado, la fondista, han entrado en nuestra memoria colectiva como amigos imaginarios eternos, cosa que no sucede con Cézanne por ejemplo, a pesar de la perfección de sus pinturas.

Para Cézanne lo mismo valía pintar una fruta o una persona o un animal, una persona tenía lo impersonal de una fruta. En cambio, en Van Gogh encontramos que hasta la más sencilla flor, fruta o elemento tiene un alma. En sus últimos días, azotado por una enfermedad mental, plasma en su lienzo paisajes, formas retorcidos en muestra de un desesperado esfuerzo por vivir. Van Gogh es el primer expresionista plenamente dicho; aquél que busca expresar sus sentimientos a través de la pintura.
La posición de Seurat es diametralmente diferente, éste sufre de la fluidez del impresionismo, sin embargo, busca darle una solidez y un esquema más sistemático. Este es el fundador del neoimpresionismo con su revolucionaria técnica: El puntillismo. Seurat deja atrás toda pasión, no busca esa solidez al estilo de Cézanne con planos coloreados, sino por medio de la luz y sombra; ello aplicado al color da al igual que en Cézanne una dominación de azules pero expresada en pinceladitas redondas y pequeñas como puntos. Seurat con base en la teoría del contraste, pinta con colores puros sin ser mezclados en la paleta, y para pintar colores compuestos, el artista pinta abundantes puntos de colores elementales que el ojo del que observador se funden y es lograda una frescura y naturalidad mejor que lo que resultaría de una mezcla en la paleta a mano del pintor. Al dar a conocer su técnica divisionista y puntillista, Seurat logra hacer escuela con Signac y otros adeptos, a pesar de toda la crítica que recibe.

Así, con estos caminos trazados, se habría de desarrollar la pintura contemporánea hasta nuestros días, en la que aparecerían elementos y características de la pasión típica de Van Gogh, equilibrio e intelectualidad de Cézanne y dogmatismo técnico característico del puntillismo de Seurat. De una u otra forma todo sería para una ampliación del espectro y la experimentación en el arte sobre los lienzos y la transformación de los hombres y nuestros caminos a lo largo de la vida.


lunes, 26 de enero de 2009

Breve Retrato de Van Gogh

starry night
foto por wallyg. algunos derechos reservados. flickr.com

Es la expresividad pura del arte que nace del alma enrarecida del artista, la que revive desde el romanticismo, con la imagen trastornada de Vincente Van Gogh. A partir del nacimiento de los post - impresionistas el arte ha dejado de ser objeto de un tratado burócrata para convertirse en el más perfecto medio con el que los genios desbocan todo ese potencial represado. Los llamados movimientos de vanguardia, quizá encuentran en la figura de Van Gogh la razón para dejar fluir su arte libremente.
Entonces la tragedia introspectiva parece ser el nuevo motor que impulsa a la creación maravillosa del arte pictórico; alimentarse de ese lado oscuro del alma mueve a un artista como Vincent, lo hace transmitir sensaciones de una violencia envuelta en sus trazos ondulados y sinuosos de campos de trigo, lo hace trasmitir en los autorretratos una apacible calma después de la tormenta, lo hace trasmitir su propia historia desgraciada, siniestra, e inconclusa.
Su rostro envía múltiples mensajes, que expresan una transición agónica al interior del artista; se muestra algo acabado por los embates de una vida que desde sus inicios no ha sido nada benevolente, una vida marcada por una fatal desdicha que se incuba en los escondrijos de su mente epiléptica, que se transforma en una demencia esquizofrénica que se apodera de sus sentidos, de sus movimientos, de sus pensamientos y de sus sentimientos.
Es la existencia del precursor de una nueva concepción del arte, una noción que exterioriza el mundo que confluye en el artista, simplemente un vistazo a la fuente colérica de su quehacer sublime y transgresor.

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